El estado de la cuestión
- Maestro: ¿qué es España?
- Carroña.
- ¿Cómo dices eso, Maestro?
- Mira los buitres...
Presentación de mi (nueva) página personal
Hace algún tiempo cumplí los setenta años. Hace unos quince años comencé a ser activo en Internet. En estos días he decidido tener una presencia más intensa a través de este blog que ahora os presento.
Durante la mayor parte de vida he sido usuario y consumidor del los llamados "medios de comunicación". A los seis años ya leía el periódico que se recibía en casa y escuchaba "el parte" (o sea el informativo de la radio, entonces "nacionalizada"). Vi las primeras imágenes que transmitió la TVE desde El Escorial y el entierro de Pío XII. En los últimos años me estoy quitando del vicio.
Me molesta que la gente de mi generación pronuncie frases como: "en mi tiempo esto no pasaba", "los jóvenes han perdido los valores", "tenemos una revolución pendiente" y así otras varias en las que se muestra su renuncia a vivir en este tiempo que está pasando para todos los contemporáneos.
Creo que la experiencia es un valor pero no el único. Creo que cada generación tiene que hacer sus proyectos y llevarlos a cabo aunque fracasen. Hay fracasos muy instructivos. Por ejemplo, una minoría de mis coetáneos queríamos en nuestra juventud "hacer la Revolución" -así, con Mayúsculas. Pasaron los años y se construyeron realidades muy distintas de las que pensábamos que eran las deseables para todos los ciudadanos. Como éramos una minoría creíamos saber lo que tenía que hacer, pensar y vivir la mayoría de los habitantes de nuestro país (no hablábamos de España, era de fachas). Nuestras creencias se frustraron y vino la transición.
Mi enfado actual se podría expresar de este modo: ¿cómo teniendo a nuestro alcance todas las posibilidades tecnológicas de obtener una información fiable de lo que sucede nos tenemos que conformar con las construcciones deformadas y desinformadoras que nos proporcionan las "Media"? ¿Cómo podemos dar nuestra confianza a un medio (o multimedia) público o privado que nos crea un mundo imaginario de acuerdo con sus intereses particulares y sus perspectivas políticas singulares y nos da formato a "una" realidad según sus criterios nunca explícitos? Las noticias de la guerra son producto de los vencedores y la "verdad" es la primera víctima. Pero, ¿no estamos en tiempos de paz? Hay algunas personas en España, difíciles de identificar, que pretenden mantener viva una tradición que ellos han creado: la de las dos Españas. ¿Por qué hay gente que siempre quiere tener razón? ¿o qué los periodistas (la mayor parte de los periodistas) pretenden que los políticos hagan lo que a ellos les parece mejor? ¿Quién los ha elegido? ¿Quién les paga para decir lo que dicen? La práctica desaparición total de especialistas en temas diversos de los Media ha sido sustituida por las opiniones multivariables de "analistas políticos" (¿Dónde se obtiene esa titulación?). Si se exige la rebaja del sueldo de los políticos ¿por qué no se expresa la equivalente rebaja de las estrellas de la comunicación?
Este enfado puede tener diferentes consecuencias. Volverse totalmente nihilista, cínico y "pasar de todo". También puede conducir a una militancia más intensa en alguna de las formaciones políticas o religiosas que todavía se pueden identificar y asumir una renovada militancia. O también, y esta sería mi posición actual y el objetivo que me propongo con este blog, llevar a cabo una operación compleja de construcción / destrucción de lo que tenemos por realidad. De ahí esos tres imperativos colocados junto a mi nombre.
Esa consigna tiene un antecedente remoto en la que denominó "la metodología de la Revisión de vida" promovida por una organización nacida en Bélgica en 1925 llamada Juventud Obrera Cristiana más conocida por sus siglas, J.O.C. La "consigna" (aquél era tiempo de consignas) decía: Ver, Juzgar y Actuar. Como ya casi ha pasado un siglo y muchas teorías y muchas guerras por en medio hay que ser más preciso y científico. No vemos simplemente, no juzgamos desde ningún sitio o desde arriba y, eso sí, tenemos la pretensión de actuar, de cambiar las cosas, pero de otra manera. Todo esto ira apareciendo en estas pantallas, si tienes la paciencia de seguirlas y conectarte.
ValoraciónSobre el pensamiento individual en Tiranía
Sobre el pensamiento individual en Tiranía
A las sociedades totalitarias les horroriza esta libertad intima que escapa al control del jefe. No hay secretos en Tiranía, todo ha de ser dicho, confesado, comentado y castigado. A los totalitarismos religiosos o profanos les repugnan los mundos íntimos donde las personas no necesitan un sostén consensuado. Este pulido de las personalidades da lugar a una especie de contrato perverso: la solidaridad será grande para quienes se someten a la ley del grupo. La felicidad prometida por los dictadores, los futuros que cantan los comunistas, los mil años de felicidad de los fascistas exigen una amputación de la persona. «Todos juntos compartimos los mismos intereses sociales.» Esta felicidad se obtiene a través del empobrecimiento del pensamiento individual, sustituido eufóricamente por el psitacismo de los loros.
La máquina de solidarizar, al imponer un relato para todos, falsifica la realidad para facilitar el proyecto del jefe. Todos los fragmentos de memoria son verdaderos, pero alimenta un relato adaptado a un objetivo ideológico.
Los loros nunca sienten vergüenza.
-- Boris Cyrulnik
Morirse de vergüenza. El miedo a la mirada del otro, pág. 45
ValoraciónEntrevista a Jordi Llovet
Jordi Llovet, catedrático de Teoría de Literatura, es autor del libro Adiós a la universidad. Se trata de una crítica oportuna y sagaz sobre el estado de la educación superior en España, pero comparable a la de otras latitudes.
El autor habla de situación "Penosa" y "lamentable" para referirse a los planes de estudio y, frecuentemente, a las capacidades de los docentes universitarios.
Hoy, cuando en Chile, Colombia y otros países existe honda preocupación por la calidad y el valor de los estudios universitarios, resulta altamente oportuna esta entrevista con un profesor que ha ocupado 43 de su vida en la universidad.
El título Adios a la universidad hace referencia a dos cosas: el final de su carrera como profesor catedrático, y el final, todos esperamos, no definitivo, del estudio y solvencia de las Humanidades en las aulas y en la sociedad.



