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Antepasados esclavizados, descendientes liberados, Investigaciones sobre Walter Benjamin

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"Antepasados esclavizados, descendientes liberados"*
Investigaciones sobre Walter Benjamin

Juan-Luis Pintos
GCEIS-USC

Cuando el editor de esta monografía me invitó a participar en ella le comuniqué mi interés en volver sobre mis lecturas de Walter Benjamin y Ernst Bloch y tratar de abordar un tema que ya no estaba de moda como el de la utopía y la revolución. Al principio, intente escribir algunas páginas al estilo académico habitual con las citas de textos relevantes y su correspondiente exégesis. Pero la amplitud de la literatura sobre estos dos autores (sobre todo en la década de los setenta, pero también en los noventa) dio al traste con mi primer intento debido al tiempo necesario para elaborar un estudio riguroso sobre el tema.

Entre la literatura que fui repasando me encontré con una obra clave para realizar mi primera intención. Se trata de la obra Redencióny Utopía. El judaísmo libertario en Europa central, de Michel Löwy[1]. Era una investigación que trataba de estudiar una generación de escritores judíos, nacidos en el último cuarto del siglo XIX, en el espacio de «Mitteleuropa», definidos entre dos identidades: la judía y la alemana, y que van a reflexionar y vivenciar la idea judía (cabalística) de Tikkoun, término polisémico que significa a la vez: redención [Erlösung], restitución, reparación, reforma, restablecimiento de la armonía perdida [Löwy, 1988: 7-8]. Bajo una reinterpretación del concepto goethiano de «afinidades electivas» ["Wahlwerbandtschaften"][2] en base al uso del mismo por Max Weber y Karl Mannheim elabora un cuidadoso recorrido por diferentes autores incluidos en aquella generación.

Entre ellos, y muy relevantemente, Walter Benjamin, al que dedica la parte central del estudio y considera "aislado de todas las corrientes y presente en todas las encrucijadas" [Löwy, 1988: 121-161]. Fueron precisamente estas páginas las que reorientaron el sentido y alcance de mi participación en esta monografía. En la cercanía de los setenta años no me siento inclinado a la erudición y el comparatismo. No me interesa tanto lo que "realmente" dicen los autores estudiados en las obras publicada en su tiempo cuanto lo que nos sucede hoy, cómo lo vivimos y como lo conceptualizamos. Y así entramos de lleno en esbozar el campo sociológico que vamos a abordar vinculado a nuestras circunstancias presentes (I), qué perspectivas actuales nos parecen relevantes (II) y cómo se pueden vincular con las afinidades electivas de los grupos e individuos de referencia de mediados del siglo pasado (III).

I.

Cuando Walter Benjamin se suicida en Port Bou en 1940, yo ya había nacido. Benjamin dejaba un mundo y una sociedad que ya había entrado en unos rápidos procesos autodestructivos (II Guerra Mundial: 1939-1945; "Guerra fría": 1947-1989). El mundo en el que mi generación estaba naciendo era el de una peculiar "Posguerra" (recordemos aquellos carteles que acuciaban obras públicas en los que aparecía el término enigmático para los niños que entonces éramos: "Regiones devastadas"), cuyas circunstancias afectaban negativamente a la mayoría de la población y que se trataban de compensar con proclamas retóricas de "Ideales", "Imperio" y "Patria" (no hay que olvidar la impresión que nos producía aquel letrero impreso sobre la bandera española en los portales de los cuarteles: "Todo por la patria").

La sociedad en la que Walter Benjamin vivió sus últimos años estaba asentada en las respectivas crisis del sistema político (Revolución bolchevique: 1917; Revoluciones reprimidas de los Consejos Obreros en Alemania: 1918-1921; Ascenso al poder de Musolini: 1922; y Hitler: 1933). Este "asentamiento" no era sólo un fenómeno de conciencia, una sensibilidad propensa a la melancolía, sino que se van a ir produciendo efectos que debilitan las posiciones y proyectos de unos grupos sociales y robusteciendo otras más propensas a la desaparición de los individuos en un nosotros comunitario que tiende a la recuperación y funcionalización de las utopías clásicas y a la aplicación de la innovación científica y tecnológica a la resolución de los nuevos problemas que se planteaban por la minoría dirigente.

En esa misma sociedad se están desarrollando otras crisis. Una que Husserl va a describir desde una perspectiva filosófica en una de sus últimas reflexiones, como Die Krisis der Europäischen Wissenschaften [1936], en la línea de sus obras anteriores, en las que dio origen a una de las más interesantes tendencias filosóficas del pasado siglo: la fenomenología. A esta crisis habría que añadir, por la especial relevancia que va a tener en la obra de Benjamin las permanentes destrucciones que van a someter a la obra de arte los artistas de los treinta primeros años del siglo, lo mismo pintores, como literatos o arquitectos. Véase las impresiones recogidas a este respecto por Benjamin en su Diario de Moscú [Benjamin, G.S., VI, 1985; trad. esp.: Madrid, Taurus, 1988]. Recordemos las palabras que dirigía en 1938 B. Brecht "A los hombres futuros":

I

Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.

¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!

[…]

Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

[…]

III

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.

Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.[3]

Lo único que nos pedía esa generación es "Indulgencia". Concedámosela. Pero vayamos un poco más allá en nuestras observaciones, ya que no estamos aún en esos tiempos (setenta años después) "en que el hombre sea amigo del hombre". ¿Cómo concebían en esta generación el futuro social? Las innovaciones teóricas que emergen en distintos fragmentos de sus obras no lograron vencer la tendencia pragmática de las organizaciones que necesitan funcionar en la clausura para poder permanecer en tiempos de incertidumbre y de contingencia. Se impuso la forma de burocracia que se fue generando por la necesidad de las luchas frente a los enemigos y por el mantenimiento de las formas ontológicas y autoritarias del conocimiento. "Un lugar no se conoce hasta no haberlo vivido en el mayor número posible de dimensiones. Para poseer un sitio hay que haber entrado en él desde los cuatro puntos cardinales, e incluso haberlo abandonado en esas mismas direcciones" comenta Benjamin en su diario de Moscú durante el viaje que realizó a principios de 1927, cuando ya se iban imponiendo las consignas frente a las experiencias [Benjamin: GS, VI, 1985, 306; tr.es.:1988, 32]. Y cuando el XIV Congreso del PECUS (diciembre 1925) había lanzado la consigna "Socialismo en un solo país" como la orientación básica de construcción de esa realidad como única frente a la línea trotskista de "Revolución permanente", la suerte de Benjamin y del Comunismo soviético estaba echada[4]. Los "tiempos" van a funcionar cada vez más clausuradamente, toda diferencia va a ser excluida para construir una identidad compacta a la que se puedan adherir "los fieles" sean de la parroquia que sean.

No es de extrañar que la generación de pensadores que estudia Löwy tuviera que afrontar las desdichas, no sólo del exilio "exterior" y/o "interior" (el caso de Ernst Bloch es un ejemplo de lo que le podía haber pasado a un "superviviente" Benjamin)[5], sino en sus carreras académicas y en la configuración de sus procesos autorreflexivos. Y aquí es donde vamos a encontrar el mecanismo que les permitió sobrevivir en esos tiempos y hablarnos a nosotros a través de sus obras.

El llamado "período de entreguerras" descrito desde la perspectiva de las crisis múltiples permitió a algunas de esas personalidades la realización de múltiples experiencias y el aprendizaje de conductas selectivas orientadas por un proyecto individual, dentro o en contraposición con los proyectos colectivos. La construcción social de imaginarios del futuro centrados en el significado diferenciado del campo semántico «Revolución» va surgiendo aleatoriamente y seleccionando posibilidades de realización y actualización. Inicialmente se parte de aquella distinción que introdujo Engels entre "socialismo utópico" y "socialismo científico"[6] y que sería la base para distinguir en el plano político entre "anarquismo" y "comunismo". Casi un siglo más tarde volvería a retomarse esa distinción en el interior de la izquierda no democrática para definir el futuro con respecto al presente. A partir de 1989 deja de estar presente el futuro promovido por la revolución soviética como alternativa sistémica al capitalismo occidental; deja la semántica revolucionaria de tener la relevancia de épocas anteriores resignificando iconos sesentayochistas; y la posición alternativa al sistema se convierte en "antisistema". Y vuelve la preocupación por la utopía o por la carencia de ella y muchos discursos empiezan a girar en torno a la tecnología (entendida como "revolución tecnológica") y su transformación en Imaginario[7].

Imperceptiblemente hemos dado un salto de más de setenta años para situarnos en una sociedad como la nuestra en la que reina la fragmentariedad[8] (las totalidades ya no se contemplan ni como contrafácticas), la incertidumbre cognitiva y moral, y la desjerarquización de las referencias. Nos abruman la multiplicidad, disparidad y abundancia de las informaciones y desinformaciones sobre lo que sucede y la realidad (ese referente imaginario) es cada vez más esquiva, plural e indescriptible. Asumimos la distinción de los años treinta entre experiencia ["Erfahrung"] y vivencia ["Erlebnis"], pero nuestras percepciones están más frecuentemente vinculadas a las segundas que a las primeras, y están desapareciendo las apelaciones al futuro sustituidas por expectativas que no comprometan nuestro presente, que si no es ya el mejor de los mundos que podamos desear ("Estado del Bienestar"), al menos es de los menos malos que podamos temer ("Sociedades del riesgo").

II

Nos llevamos algunas sorpresas si tratamos de investigar qué referencias de nuestras sociedades están más frecuentemente vinculadas al futuro. Una consulta de las páginas en español de Google nos proporciona una serie de registros que es necesario depurar para que puedan ser utilizados como referencias válidas en nuestra búsqueda. Lo primero que llama la atención es la gran relevancia con que aparece el campo semántico de "Adivinación" del futuro. Una larga tradición sociológica que comienza con los estudios de los horóscopos que llevó a cabo un desorientado T.W. Adorno en 1953 sobre la columna correspondiente de Los Angeles Times[9](probablemente una de las pocas investigaciones en las que se tuvo que enfrentar con el problema metodológico de la búsqueda de la "empiric evidence") y tiene como penúltimo capítulo el escándalo producido hace no muchos años por la defensa de una tesis doctoral sobre astrología en la universidad de La Sorbona, dirigida por M. Maffesoli y defendida por una conocida astróloga francesa.

No olvidemos que Benjamin tuvo claras "tentaciones" de introducirse en el ocultismo principalmente a través de la Cábala. Tentación contra la que escuchó los consejos de su amigo teólogo judío Gershom Sholem y de su amigo militante comunista Bertold Brecht. Curiosamente esta versión de referencias al futuro bajo la perspectiva de la adivinación goza de buena salud en nuestros días y su presencia es muy extensa en la comunicación mediática. Lo peculiar en estos tiempos es que muestran un rostro (o máscara) que las identifique primero como "ciencias ocultas" y luego como un conjunto muy amplio de las mismas[10] que contamina algunos ámbitos científicos (al menos en el sentido positivista de ciencia).

Un conjunto de referencias también bastante frecuentes en las búsquedas realizadas en Internet tienen como campo semántico la "Tecnología". Un sitio patrocinado íntegramente por una gran empresa de comunicaciones nos orienta en la "creación del futuro". Nos ofrece una plataforma en la que aparece una curiosa mixtura de conceptos o ámbitos de referencia: "Educación y Cultura", "Sanidad", "Industria y servicios" y en el mismo nivel de acceso: "Nanotecnología", "Biotecnología" y "Tecnología del Conocimiento". Otros sitios nos presentan ofertas semejantes con las mismas o alguna otra referencia, como la omnipresente sigla "I+D+I" (corrección semántica de la anterior "I+D" en apariencia excesivamente economicista y que trata de vincular la gestión de la investigación con la gestión de la innovación).

Hay que reconocer que la vivencia del tiempo en la percepción acelerada en la vida de los individuos está fuertemente vinculada a los usos de diferentes tecnologías. Es más, aparece como evidente para los individuos aquellas transformaciones cotidianas de su vida por el uso de dos tecnologías: la informática y los sistemas de comunicaciones móviles. No sólo trabajamos de otra manera, sino que vivimos de otra manera. Como este cambio ha sido tan rápido no hemos tenido tiempo de asimilarlo y asentarlo en sociedades en las que sus regulaciones expresas se han referido a realidades establecidas tiempo atrás: la propiedad, la guerra, la soberanía, el culto religioso, etc. Se viven así las innovaciones como un caos que se resiste a regulaciones y normatividades fijas. Mientras que para el sistema del derecho tradicional de las sociedades modernas las leyes no pueden usarse "creativamente" (el delito es siempre posterior temporalmente a la promulgación de la ley; principio de la irretroactividad[11]), la aparición de "nuevas" posibles acciones delictivas vienen propiciadas por el uso intencionado de tecnologías que posibilitan la irrupción en ámbitos definidos anteriormente de un modo fijo y esencialista, como por ejemplo "la intimidad". Desde ese punto de vista estamos en un futuro de nuestro pasado absolutamente imprevisible. Por ello se puede decidir difícilmente acerca de la obsolescencia de determinados pasados y la posibilidad o deseabilidad de realización de determinados futuros.

Junto a la adivinación y la potenciación tecnológica de procesos innovadores aparece la preocupación por el conocimiento, interpretación e intervención política en la selección de futuros para una sociedad compuesta por sistemas funcionales diferenciados. Aquí nos encontramos con un fenómeno interesante sobre el que volveremos posteriormente: la ausencia de programas específicos que establezcan una analítica de la situación de partida y una configuración de la situación de llegada para una sociedad o sistema social determinado. Me refiero al modelo que representa W.W. Rostow, Las etapas del crecimiento económico[12]y del que se pueden encontrar diferentes versiones en el campo, entonces opuesto, de los programas "Socialistas".

Las propuestas que encontramos en las diferentes referencias de internet tienen más que ver con los caminos a recorrer que con las metas. Simplificando procesos algo más complejos podríamos decir que las propuestas políticas van abandonando la descripción de sociedades deseables ubicadas en un futuro de muy largo plazo ("Utopías"), y sus correspondientes propuestas ideológicamente clausuradas, y se van introduciendo en la presentación de propuestas de "medio plazo", vinculadas en gran parte al ritmo de las consultas electorales, y que afectan a situaciones cotidianas muy generalizadas que tienen que ver con el funcionamiento global y a la diferenciación específica de los sistemas de respuesta a necesidades de los individuos en una sociedad concreta. Es decir se va acentuando lo que finalmente se denominará "las formas de gestión del sistema".

Este concepto de "gestión" empieza a desarrollarse a partir del estudio del funcionamiento de las organizaciones y/o grandes empresas tales como la General Motors[13]. Concepto que no hay que confundir con el de burocracia que sería una de las formas posibles de gestión de una organización. Una de las formas de gestión promovidas por Drucker es la "Dirección por objetivos" vinculada a un plan estratégico. Es una forma innovadora de medir la eficacia de una empresa u organización que nos remite a futuros concretos, plazos de revisión, evaluación del cumplimiento y la validez de los objetivos y posibilidades de rectificación de los mismos. Se introduce así la gestión como forma cibernética de ejercicio del poder que potencia la información como herramienta de la decisión y la orienta a la innovación del tratamiento comunicativo del conocimiento y de la decisión como vinculada a los efectos que produce[14]. La gestión, entendida desde la perspectiva del managment de Peter Drucker, se puede inscribir perfectamente en la perspectiva de la teoría de Niklas Luhmann que asume la comunicación como modo fundamental de operar de la sociedad; por ello uno de los puntos clave planteados por Drucker consiste en la subordinación del objetivo de obtención de beneficios al objetivo de mantenimiento de la organización en el tiempo y mantenimiento de las relaciones con los clientes como garantía de presencia futura en los mercados[15]. Sería interesante preguntarnos cuál sería el análisis que propondría Drucker de la situación económica y financiera global, denominada comúnmente "Crisis" en los últimos meses (febrero 2009).

Se podrían añadir a éstas algunas tendencias más en la construcción del futuro como realidad en nuestras sociedades siguiendo las informaciones que nos proporcionan las búsquedas realizadas en internet. Aparecerían entonces las incursiones en futuros promovidas por tecnologías y los problemas o códigos éticos de comportamientos globales para los individuos habitantes en nuestro planeta. Los futuros catastróficos diseñados por un parte de los movimientos ecológicos adquieren, a veces, formas milenaristas o escatológicas que reintroducen en el imaginario las tendencias fatalistas de otros tiempos, vinculadas al destino de determinados sujetos y convirtiendo el liderazgo de algunos de ellos en la forma de resolución de problemas complejos, y recuperando así algunas de las características de aquellos autores de mediados del siglo pasado, como el mesianismo o la necesidad de salvación de la humanidad

III

Los tópicos acerca de los discursos que se refieren al futuro están cambiando sus formas expresivas. Son cada vez más incomprensibles los que se formulan bajo un código de inmanencia / trascendencia en el que la única realidad se entienda como trascendencia y esta como lado no marcado del que no sabemos nada, porque el paso de uno al otro lado implica un paso inobservable: la muerte del individuo. Los discursos y narraciones consolatorias han creado magníficas obras en diferentes artes que son percibidas siempre por el observador bajo formas de extrañamiento. En cualquier caso, las diferentes sociedades se han dotado de unos protocolos adaptados a las distintas tradiciones que permiten a los individuos hacer recorridos experienciales que los vuelven a situar en los caminos de la vida[16]. Nuestras percepciones del futuro están bastante alejadas de los caminos de la muerte. Sin embargo estamos rodeados de referencias directas o indirectas a la muerte. Una de las últimas campañas de propaganda mundiales que ha llegado a encontrar formato legal (penal) en muchos países es la propaganda antitabaco.

Los imaginarios correspondientes y sus representaciones sociales (imágenes, lemas, advertencias, prohibiciones) se generan de un modo formalmente moral atribuyendo la bondad al grupo de los no-fumadores (independientemente de cualquier otro tipo de conducta y como objeto de protección de unos Estados que cuidan a su ciudadanos de los peligros que les acechan) y la maldad a los fumadores que perjudican la salud y la vida propia y de sus semejantes. Esta enorme campaña que está teniendo lugar en muchos países del denominado Occidente sólo sería comparable históricamente con las potentes y efectivas campañas contra los judíos en la Europa de los años 30 y 40. El futuro aparece aquí como una amenaza para todos, como un peligro mundial que sólo se convierte en riesgo gracias a la intervención benévola de los Estados que saben, pueden y quieren proteger a sus ciudadanos. El tabaco y su prohibición es sólo un caso, eso sí ejemplar, de unas "políticas de los futuros" que perdieron su unidad en el último decenio del siglo pasado. La fragmentación, la discontinuidad, la pluralidad y las diferencias no son compatibles con determinados modos del ejercicio del poder.

Se pretende también aprovechar la innegable globalización informativa para reunificar dogmáticamente lo que la progresiva diferenciación de las ciencias ha dispersado en diferentes y contrapuestas teorías y prácticas. El último intento ha estado vinculado con los imaginarios propuestos por los movimientos que advierten de la peligrosidad del llamado "cambio climático" para la supervivencia de la vida humana sobre el planeta tierra. Por suerte para nosotros ya están lejanos los tiempos en que se podía imponer desde instancias políticas o eclesiásticas la unicidad de una "Imago Mundi" válida absolutamente para todos los terrícolas. Se olvidan los que tal pretenden que vivimos en sociedades «policontexturales»[17], en las que no es posible establecer o restablecer un tejido social único, una única forma de percibir, de acceder al conocimiento, de juzgar y de evaluar, de manifestar los individuos su voluntad y de realizar y defender su propia libertad. Ya no hay un punto o ámbito privilegiado del conocimiento y de la acción desde el cual se pueda diseñar algunos de los mundos del pasado o del futuro. "Vivimos en un mundo sin centros ni vértices" [Luhmann: ].

En estas y otras cuestiones podemos afirmar que "nuestros tiempos" distan enormemente de los de los autores que constituyen el núcleo del "judaísmo libertario en la Europa central en los años 30 y 40 del pasado siglo". Sin embargo podríamos sugerir que la amplia producción literaria de Walter Benjamin y sus polivalentes formas llenas de paradojas, contradicciones, dudas, intentos de precisión y autoconciencia de fracaso son un buen espejo en el que observarnos sin llegar a ninguna conclusión. Setenta años después podemos comprender la situación existencial de los últimos días de Benjamin en los que, según los testigos directos de aquella aventura, caminaba, subía, tropezaba, se agotaba, pero no se desprendía para nada de una pesada cartera negra en la que se suponía que guardaba documentos, escritos, notas, etc. En un bolsillo de su chaqueta las píldoras que le van a abrir la posibilidad de "redención" ante el cierre de otras posibilidades[18]. El lector que se ha movido por los diversos recovecos de sus escritos, si pretende extraer alguna conclusión o seleccionar algún tipo de estructura de discurso de estos cientos de páginas dispersas se sentirá muy cercano al sentimiento de fracaso que Benjamin experimentó en diferentes ocasiones de sus recorridos vitales. Una prueba bien patente de ello es la edición de sus "Escritos escogidos", que con la colaboración de T.W. Adorno y G. Scholen editaron R. Tiedemann y H. Schweppenhäuser. De los doce primeros volúmenes que constituyen los cuatro primeros tomos (Bd. I a IV), cada tres volúmenes uno está dedicado al aparato crítico, notas, citas de correspondencia, versiones distintas de un mismo escrito y traducciones francesas o alemanas de esas versiones. Esto se acentúa en el tomo V (editado sólo por R. Tiedeman), la "Obra de los Pasajes" en cuyos dos volúmenes el esbozo de la obra no llega a cien páginas y el resto, hasta más de 1200, son notas, comentarios, citas de autores, etc. Algo semejante sucede con los tomos VI y VII, que vuelven a ser editados por los editores de la primera serie y en los que las "notas editoriales" ocupan entre un cuarto y un quinto del volumen de páginas publicado. De todo este "corpus" sólo una pequeña parte ha sido traducido al español (hace poco se incrementó con la traducción de Los Pasajes) y en editoriales dispersas.

Quizás el texto que en estos momentos tenga más interés para nosotros sea el titulado "Tesis para una filosofía de la historia" que constituye el último texto terminado en borrador, según Adorno[19], no estando destinado a la publicación. Se publicó por primera vez en 1942, en una edición especial de la Zeitschrift für Sozialforschung, en Los Angeles. Sería imposible intentar aquí una interpretación más del conjunto de las tesis pues nos ocuparía mucho más espacio del disponible, por lo que resaltaremos algunos puntos especiales que se pueden vincular por su problemática con nuestro presente.

La primera es la más conocida y comentada (e incluso ilustrada) y se refiere al autómata jugador de ajedrez. "Siempre tendrá que ganar el muñeco que llamamos «materialismo histórico». Podrá habérselas sin más ni más con cualquiera, si toma a su servicio a la teología que, como es sabido, es hoy pequeña y fea, y no debe dejarse ver en modo alguno" [Benjamin: GS, I, 2, p. 693; trad. esp.: 1973, p. 177]. No es del todo claro si la alusión a la "teología" como saber oculto al interior del materialismo histórico es una constatación o una invalidación de la capacidad para entender la historia del marxismo. Ciertamente tenemos otros muchos textos benjaminianos en los que se critica la doctrina marxista, sobre todo a partir del conocimiento que nuestro autor tiene de los procesos que tienen lugar en Moscú en 1936, por los que Stalin se libera de los revolucionarios de primera hora. Estos procesos fueron un enorme revulsivo en las capas intelectuales europeas cercanas al comunismo y van a provocar rupturas importantes en algunos grupos[20]. Pero podría ser también un modo de presentar la necesidad de mantener una referencia absoluta a algún tipo de poder que no se podría justificar de otra manera. Últimamente parece exponerse aquí la compleja cuestión de la vinculación del absoluto con la historia, más allá del gran sistema teórico hegeliano. En cualquier caso, esta alegoría del muñeco nos introduce en un terreno muy decisivo epistemológicamente al proponer la distinción entre las apariencias y ropajes del muñeco y la opacidad del enano. No sólo es teología sino que tiene que estar oculta porque si se visibilizara su vinculación con el conocimiento del juego, del conocimiento, de la ciencia se daría acceso al mecanismo de construcción de realidad que es precisamente el uso del código "Relevancia/Opacidad"[21].

Hay otras muchas cuestiones que aparecen en estas tesis, como la del mesianismo entendido en perspectiva judía o en perspectiva cristiana y vinculado a la redención, que Benjamin tiende a entender como destrucción de una situación previa. El mundo de interpretaciones que abren convierte la herencia benjaminiana en un campo de batalla entre la línea de su amigo y rabino judío Gerschon Sholen que acentuará todo aquello que identifique a Benjamin con la tradición judía, y otras líneas que lo vincularán más con el materialismo histórico o con la teoría crítica.

Otra temática interesante es la posición de Benjamin con respecto al mensaje de "Progreso" entendido como "huracán" ["Sturm"] y que identificaría la propuesta "socialdemócrata" con un tipo determinado de conformismo. Le va a dedicar la tesis más larga de todas (la 11) en la que se critica la concepción marxiana del trabajo y la de Dietzgen ["El Salvador del tiempo nuevo se llama trabajo…"]. En la tesis sobre el cuadro de Paul Klee titulado Angelus Novus (tesis 9) describe la figura del ángel de la historia: "un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas". "Ha vuelto el rostro hacia el pasado (…) Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja imparablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso" [Benjamin: GS, I, 2, p. 697-698]. Se expresa aquí, de modo casi irónico, la percepción vinculada a las experiencias de medio siglo de las políticas llevadas a cabo por la socialdemocracia europea y la consiguiente ideología, denominada "progresismo" que algunos decenios después reportarían importantes victorias electorales a los partidos socialistas europeos.

"La teoría socialdemócrata, y todavía más su praxis, ha sido determinada por un concepto de progreso que no se atiene a la realidad, sino que tiene pretensiones dogmáticas" [Benjamin: GS, I, 2, p. 700] dice en la tesis 13. Y después de ampliar esa doctrina, concluye de un modo enigmático: "El concepto ["Vorstellung"] de un progreso ["Fortschritt"] del género humano en la historia es inseparable del concepto de la continuación ["Fortgang"] de ésta a lo largo de un tiempo homogéneo y vacío. La crítica al concepto de dicha continuación deberá constituir la base de la crítica a tal concepto del progreso". Y añade en la tesis siguiente (14): "La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no está constituido por el tiempo homogéneo y vació, sino por un tiempo pleno, «tiempo-ahora» (…) La moda tiene olfato para lo actual donde quiera que esto se mueva en la espesura de la selva. Es el salto del tigre al pasado. Sólo tiene lugar en una arena en la que manda la clase dominante. El mismo salto bajo el cielo despejado de la historia es el salto dialéctico, que así es como Marx entendió la revolución".

Tendríamos así una concepción del tiempo suficientemente compleja como para ser propuesta en estos comienzos del siglo XXI.

1. La continuidad derivada del imaginario del «Progreso» nos condena a ser empujados hacia el futuro teniendo como única percepción posible el pasado que es lo que tenemos ante nuestros ojos.

2. Esta continuidad que no tiene nada que ver con la tradición genera un tiempo homogéneo y vacío, que es el que necesita la dominación para perpetuarse. La construcción del tiempo al arbitrio de los grupos dominantes tiene que tener esas dos características de homogeneidad (la realidad temporal es única, no tiene alternativas, no es plural) y de vacío (es decir no hay acontecimientos, eventos con sentido, diferenciaciones sagrado/profano o fiesta/cotidianidad).

3. Por ello, la revolución tiene una función de ruptura de esa unidad temporal (y espacial) que está posibilitando la dominación de los poderes. No tiene "modelos" ni "mapas", sólo croquis y experiencias dispersas y comunicables.

4. Y ¿qué fue de la utopía? Habrá que buscar las respuestas a esta pregunta en autores como Paul Tillich y Ernst Bloch. Partir de la "conciencia anticipatoria", elaborar las diferencias de la categoría de posibilidad, observar los "Kairós" (tiempos propicios) que salen a nuestro encuentro en los caminos e intentar arribar al final de nuestra vida a ese espacio-tiempo que Bloch denomina "Heimat" y que tiene dos versiones: "el fin es el principio" y "el lugar en el que nunca has estado"[22]

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*
Benjamin: 1973, p. 186

[1].- Michel Löwy, Rédemption et utopie. Le judaïsme libertaire en Europe central, Paris, PUF, 1988, 258 p. Hay tradución al español : Buenos Aires, El Cielo por Asalto, 1997

[2] .- Novela publicado por J.W. Goethe en 1809.

[3].- Bertolt Brecht, Gedichte und Lieder, Frankfurt, Suhrkamp, 1966, pp. 158-160. Trad. Esp.: http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1497

[4] .- Aunque no se habían realizado todavía las transignificaciones semánticas de posteriores decenios en los que "revolución" pasó a ser una medida de reproducción de discos grabados sobre soportes diversos, o posteriormente la identificación con la imagen de un tipo de coche, o, en nuestros días: "Revolución es pagar una cuota mensual más baja (Hipoteca RevoluciónSantander)" y su correspondiente comentario en http://www.usc.es/cpoliticas/mod/forum/discuss.php?d=137

[5] .- Emigrado en el 1938 a EE.UU, trabaja por libre en la biblioteca de la Universidad de Harvard, donde no recibirá ningún encargo docente, pero escribirá la primera versión del Das Prinzip Hoffnung (1938-1947) que se publicará en Alemania (DDR) en 1949 y será sometido a revisión en 1953 y 1959 (edición definitiva en Suhrkap - BRD). Benjamin ya comenzó con la falta de reconocimiento para su Tesis doctoral, para ser admitido como colaborador del Institut fü Sozialforschung, y finalmente no encontró el camino del exilio a EE.UU. A pesar de las apariencias ninguno de los dos militó en ningún Partido Comunista.

[6].- F. Engels, Del Socialismo Utopico Al Socialismo Cientifico (1ª edición en francés en 1880)

[7] .- Ver especialmente Daniel H. Cabrera, Lo tecnológico y lo imaginario. Las nuevas tecnologías como creencias y esperanzas colectivas, Buenos Aires, Biblos, 2006, 239 p.

[8] .- "A Benjamin las catástrofes históricas de su tiempo le negaron la redonda unidad de lo configurado y condenaron a la fragmentariedad a toda su filosofía, no sólo al gran esquema de sus últimos años, en el que ponía todas sus esperanzas", T.W.Adorno, en Introducción a los Escritos de Benjamin, en TWA, Sobre Walter Benjamin, Madrid, Cátedra, 1995, p. 35

[9] .- Superstición de segunda mano, en T.W. Adorno & M. Horkheimer, Sociologica, Madrid, Taurus, 1966, pp. 189-221[ed. Original: Frankfurt, Europäische V., 1982]

[10] .- En la primera pantalla de un sitio web de práctica del tarot puede encontrarse una columna de enlaces a la derecha de la página bajo el título "Otras ciencias" y a continuación: "Astrología, Cartomancia, ¿Cómo ligar con cada signo?, Cromoterapia, Curar con la mente, el péndulo, Feng Shui, Grafología, I-Ching, La Psicometría, Numerología, Oráculo celta, Quiromancia, Runas, Significado de las runas, Shiatsu, Sueños, Velas, Zodíaco de las flores".

[11] .- "No será castigada ninguna acción u omisión que no está prevista como delito o falta por ley anterior a su perpetración" Código Penal Español, 1995, art. 1; "No será castigado ningún delito ni falta con pena que no se halle prevista por Ley anterior a su perpetración", ibid. Art. 2.

[12] .- The Stages of Economic Growth: A non-communist manifesto, 1960, traducido inmediatamente a varias lenguas, entre ellas el español (México, F.C.E.)

[13].- Peter Drucker, The concept of Corporation, 1945. Este autor es un ejemplo más de la potencialidad innovadora que supuso desde la mitad del siglo pasado la emigración centroeuropea a Estados Unidad. Sería muy interesante dar a conocer, en este año que se cumplan los 100 años de su nacimiento (en Viena, Austria) de su papel no sólo en los estudios de Organizaciones (y Corporaciones), no sólo en el estudio del Managment, sino en una perspectiva diferente de la que está actualmente predominando bajo el lema "Sociedad de la Información", Sociedad del conocimiento" y "trabajador del conocimiento". Una gran parte de sus libros han sido traducidos al español en los años noventa.

[14].- Puede verse Deutsch, Karl. The Nerves of Government, Random House, New York, 1963. Hay traducción española en Paidós.

[15].- "A company's primary responsibility is to serve its customers. Profit is not the primary goal, but rather an essential condition for the company's continued existence", Drucker, Peter F., "The Practice of Management" (1954)

[16].- Recientemente he dedicado a este tema una investigación específica que puede verse en: Pintos, Juan-Luis, "Tanatorios vs. Velorios. Las transformaciones de los imaginarios sociales de la muerte en el último decenio", en SEMATA. Ciencias Sociales y Humanidades, vol. 17 (2005) 563-598.

[17] .- Para una amapliación de este concepto puede verse una de mis últimos escritos publicado en 2008: Los conflictos de racionalidades. Perspectiva sociológica, accesible en mi página personal: http://www.usc.es/cpoliticas/mod/book/view.php?id=1101 .

[18] .- Ver el relato en la biografía de Bernd Witte [1990], 226-227.

[19] .- G.S., I, 3, pp. 1223 y ss.

[20] .- Por ejemplo en el grupo francés en torno a la revista LesTempsModernes, entre Maurice Merleau-Ponty y Jean-Paul Sartre. Puede leerse del primero Las aventuras de la dialéctica (1955) y varias referencias del segundo Situaciones VI y VII: Problemas del marxismo

[21] .- Cfr. Juan-Luis Pintos,El metacódigo «relevancia/opacidad» en la construcción sistémica de las realidades, en RIPS (Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas), vol. 2, nº 1-2, 2003, pp. 21-34. Accesible en internet:

http://www.usc.es/cpoliticas/mod/book/view.php?id=784.

[22] .- "En una democracia real, surgirá en el mundo algo que ha brillado ante los ojos de todos en la infancia, pero donde nadie ha estado todavía: patria", Ernst Bloch, El Principio Esperanza, Madrid, Trotta, 2007, t.III, p. 510. En una entrevista de 1974, a la pregunta sobre el significado de "Heimat", Bloch responde: "Puede significar 'Estar en casa' ["Zuhausesein"] (…) Es un concpeto filosófico opuesto a Alienación ["Entfremdung"]" R. Traub & H. Wieser (Hg.), Gespräche mit Ernst Bloch, Frankfurt, Suhrkamp, 1977, p. 206